Uno de los improperios más extendidos con los que nos encontramos al recoger firmas para la ampliación de horario de perros sueltos es “yo no tengo perro, tengo hijo. Tengo miedo por mi hijo. No quiero que haya perros cerca”. Eso, en diversos grados de mala educación.

Es decir, debemos suponer que las personas a las que se les pide que firmen llevan a sus hijos pequeños después de las ocho de la noche en verano —la hora que se está pidiendo, que es bastante razonable— a parques enormemente peligrosos como Tierno Galván o Parque del Oeste —quede claro que NO pedimos que haya perros sueltos en zonas infantiles, sino en PARQUES— y temen que los animales los muerdan y los maten. Así que prefieren que no haya perros sueltos. De hecho, prefieren que no haya perros.

Hemos tenido que aguantar que nos pregunten si juraríamos que nuestro perro nunca atacaría a un niño.

La respuesta es sí, porque tenemos al perro adiestrado y educado. Los perros conviven perfectamente con niños. Un perro psicológicamente sano no ataca jamás. Lo que no se puede consentir es que una persona tenga a un perro salvaje, histérico, agresivo, enfermo e infeliz —porque un perro agresivo es un perro infeliz, que lucha por una posición—, ni que tenga un peluche en lugar de un perro que no sale a la calle más que para hacer sus necesidades. Tenemos animales, no muñecos. Tenemos la responsabilidad de que hagan ejercicio, estén socializados y no ataquen. Nunca. Bajo ninguna circunstancia.

Por eso, Madrid Con Perros recomienda el programa de la cuatro “El encantador de perros” (Dog Whisperer), que muestra casos prácticos de educación de un perro desde el adiestramiento instintivista.

Si tu perro es agresivo, habla con un adiestrador. Él puede ayudarte. De hecho, no hay perros agresivos. Ni siquiera las razas potencialmente peligrosas lo son, si están bien educadas. No hay perros peligrosos: hay dueños peligrosos, que potencian la agresividad de sus perros, sin saberlo, a veces con toda su buena intención, por desconocimiento.

Aprende algo básico sobre cómo educar a tu mejor amigo.

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